Antonio E. Felipe
Depto. de Cs. Biológicas, Fac. de Cs. Veterinarias
UNCPBA, 7000 – Tandil
Bs. Aires, R. Argentina
aefelipe@vet.unicen.edu.ar
Introducción
El coipo (Figura 1), es un roedor neotropical cuya piel es de gran valor comercial y su carne es consumida en muchas regiones de América de Sur y de Europa. Las poblaciones naturales del coipo están sometidas a una intensa explotación. Los informes del Ministerio de Asuntos Agrarios y Pesca de la Provincia de Buenos Aires, R. Argentina (1988-1993) señalan que se han extraído anualmente de los sistemas lagunares 2.000.000 de pieles de coipos. Un aumento en la presión de caza, sumado a condiciones ambientales adversas (antropización), haría peligrar a esta especie (Colantoni, 1993). Ante esta situación de explotación intensiva se presentan dos caminos: la regulación de la caza y la crianza en cautividad. Siendo el coipo una especie clasificada como de “crianza en cautividad establecida” (García Mata, 1985), toda mejora en el producto obtenido en cautiverio incrementará su rendimiento económico y hará disminuir la presión de caza, favoreciendo la conservación de los reservorios génicos naturales.
Figura 6: Representación gráfica del porcentaje ocupado por cada etapa del ciclo estral en el coipo.
Al igual que en otros roedores, luego del apareamiento, se puede observar la presencia de un tapón en la cavidad vaginal.
Gestación y tamaño de la camada: El coipo presenta una gestación prolongada, al igual que otros roedores del mismo suborden. La duración promedio de la gestación es de 132 días, con un rango de 127 a 138 días (Weir 1974). Las hembras producen 2 o 3 camadas por año. El número de crías ha sido establecido en 3.82, con un rango de 1 a 12 (Baroffio y cols., 1979). Los recién nacidos pesan cerca de 250 g., se encuentran bien desarrollados, totalmente cubiertos de pelaje y pueden alimentarse por si mismos.

Figura 1: Fotografía de un coipo adulto.
A pesar de su amplio y antiguo uso comercial (ver Importancia económica) no existen estudios detallados sobre aspectos ecológicos, fisiología reproductiva y desarrollo de la gestación en la especie. De hecho, es frecuente hablar del coipo como “la nutria”, confundiéndola con un mamífero carnívoro o, en textos anglosajones, ver que se la denomina “castor sudamericano” (South American beaver) (Figura 2).

Figura 2: Siluetas del coipo, la nutria y el castor.
Taxonomía del coipo
El coipo (Myocastor coypus), se ubica en la familia Capromyidae del Infraorden Caviomorpha, Suborden Hystricomorpha, del Orden Rodentia (Reig, 1985). El taxón Hystricomorpha reúne en un suborden a los puercoespines del Viejo Mundo, las ratas de los bambúes (Thyonomyidae) y las ratas topos (Bathyergidae) de Africa, y los cuises, vizcachas, tuco-tucos, chinchillas y hutías, entre otros, de Sudamérica y el Caribe (Catzeflis y cols., 1995). En el Cuadro 1 se presenta la ubicación taxonómica del coipo. Puede observarse en él que, según la fuente considerada, varía la denominación del suborden o la familia.
Cuadro 1: Ubicación taxonómica del coipo.
Reino: Animalia
Phylum: Chordata
Subphylum: Vertebrata
Clase: Mammalia
Orden: Rodentia
Suborden: Hystricomorpha, Hystricognathi o Caviomorpha
Familia: Capromyidae o Myocastoridae
Género: Myocastor
Especie: Myocastor coypus
Existen algunas discusiones en torno a la denominación del suborden al que pertenece el coipo. Por ejemplo, se ha señalado que el término Hystricomorpha no representaría una unidad filogenética (evolutiva) sino una característica anatómica común de un grupo de roedores (Simpson, 1974). Lowery (1974) ubicó a los coipos en la familia Capromyidae, en tanto que Wilson y Reeder (1992) consideran la necesidad de proponer una familia exclusiva: Myocastoridae.
Descripción de la especie
El coipo es un roedor de tamaño mediano, alcanzando los machos un largo (de punta de nariz a base de cola), de 60.3 ± 2.9 cm, con un peso medio de 6.7 ± 0.79 kg y las hembras una longitud de 59.6 ± 2.8 cm y un peso de 6.36 ± 1.16 Kg (Gosling,1974). Se ha informado de machos que alcanzaron los 17 kg.
Los ojos son pequeños. Las orejas son redondeadas y de reducido tamaño (Figura 3). La cola, de forma cilíndrica, cubierta de escamas y con escasos pelos, llega a medir hasta 42 cm. La fórmula dental es Incisivos: 1/1, Caninos: 0/0, Premolares: 1/1 y Molares: 3/3 = 20 (Lowery, 1974). Los incisivos son grandes y de color naranja oscuro.

Figura 3: Esquema de la cabeza del coipo. El dibujo se ha hecho considerando al animal nadando, para destacar la posición en línea recta de narinas, ojos y orejas.
En las poblaciones naturales, el pelaje suele ser de color castaño oscuro o castaño rojizo. La cubierta corporal está formada por una capa de pelos largos y gruesos que oculta a una capa inferior de pelaje suave, fino, aterciopelado y gris oscuro. El pelaje de la zona abdominal e inguinal es más suave y fino que el de las partes superiores. En los animales de criadero, el color es muy variable según la mutación seleccionada (blancas, negras, azuladas, grises, crema, etc.). Los pelos del hocico y la barbilla son ligeramente blanquecinos.
El miembro posterior es más largo que el anterior y presenta cinco dedos. Los primeros cuatro dedos están unidos por una membrana interdigital y el quinto es libre, generalmente utilizado para acicalarse. El miembro anterior posee cuatro dedos cortos, flexibles, sin membrana interdigital y con un pulgar vestigial (Figura 4). Las uñas son afiladas, cortas y fuertes.

Figura 4: Dibujo de la “mano” y el “pié” del coipo.
Como parte de sus adaptaciones a la vida acuática, el coipo presenta orificios nasales elevados (en línea con la posición de los ojos en la cabeza, Figura 3), rodeados por bordes de tipo valvular que le permiten sumergirse y nadar bajo el agua. En el caso de las hembras, la línea mamaria (con cuatro pares de mamas) se ubica en posición lateral, en vez de ventral (como en otros roedores).
El hábitat del coipo
Hay cinco subespecies de M. coypus que muestran diferente distribución geográfica en Sudamérica (Baroffio y cols.,1979):
- Myocastor coypus bonariensis, es la predominante en las pampas de la Argentina.
- Myocastor coypus santacruzae, habita en zonas de la Patagonia.
- Myocastor coypus coypus, habita en zonas lacustres de Chile.
- Myocastor corpus melanops, habita en zonas del sur de Chile.
- Myocastor coypus popelairi, habita en zonas del sudeste de Bolivia y oeste de Brasil.
Los ambientes ocupados por el coipo son los acuático-continentales de Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile (D’Adamo y cols., 1996; Borgnia y cols., 1997 y Guichón y cols., 1997). En Chile se ha descripto una población de coipos que habita en zonas de agua salada del Archipiélago de Chonos.
La especie ha demostrado gran adaptabilidad a diferentes ambientes y regiones geográficas. A partir de su liberación accidental de granjas de cría, se localizan poblaciones naturalizadas en Inglaterra, EEUU, países del Este europeo, Francia, el norte y centro de Italia, Kenia e Israel (Colantoni, 1993; Thelen y van der Werf , 1995).
Comportamiento
El coipo es un excelente nadador y se alimenta de raíces y otras materias de origen vegetal. Posee un gran ciego intestinal en el cual se descompone la fibra que consume.
Por sus costumbres gregarias conforma colonias integradas por machos y hembras con sus crías. Se ha descripto que construyen plataformas con materiales vegetales cerca del agua y cuevas como refugio. Estas últimas pueden estar conformadas por un túnel sencillo o por un sistema complejo de pasadizos que se extienden unos 15 metros y presentan cámaras donde arman sus nidos de cría. Algunos investigadores sostienen que sus cuevas son poco profundas y sin galerías secundarias.
En condiciones naturales, según el clima, muestran distintos hábitos. Así, son nocturnos en climas muy cálidos, de hábitos crepusculares en zonas templadas y diurnos en climas fríos. En cautividad adquieren hábitos diurnos, se muestran como animales mansos, tímidos y muy asustadizos. La mayor parte del período de actividad se encuentran en el agua, alimentándose o acicalándose.
Tanto los machos como las hembras poseen una glándula anal impar (también denominada “saco anal”) (Figura 5). El producto secretorio de la glándula, un líquido viscoso, es utilizado para marcar el territorio. Su olor no es detectado por el ser humano (Rafasquino y cols., 1998).

Figura 5: Esquema de un corte longitudinal de la gándula anal del coipo.
Importancia económica
El coipo es criado en condiciones zootécnicas con finalidades económicas, primordialmente para la producción de pieles finas desde el siglo XIX en Sudamérica (Godoy, 1975) y desde las primeras décadas del siglo XX en el ámbito internacional (García Mata, 1985; Thelen y van der Werf, 1995). Además de la explotación como especie peletera, se utiliza también su carne para consumo en fresco o elaborar paté y escabeche (Faverin y cols., 1997). En algunos países se utiliza al coipo en el manejo de marismas y pantanos, con el objeto de reducir la invasión de plantas acuáticas y mantener libres las vías de circulación.
El coipo, junto con otros roedores histricomorfos, es considerada como una de las 40 especies más recomendadas para subsanar las deficiencias alimentarias de muchos países y que debieran incorporarse en los programas internacionales de desarrollo económico y de investigaciones básica y aplicada (Jori, 2001; Hardouin y cols., 2003).
Características reproductivas
Los aspectos morfológicos y fisiológicos de la biología reproductiva del coipo no se encuentran aún sistematizados. A continuación se presenta una síntesis de la información disponible sobre la madurez sexual, el ciclo estral y la gestación.
Pubertad y madurez sexual: Los roedores histricomorfos presentan una membrana de oclusión vaginal, cuya apertura es considerada como el índice de inicio de la pubertad. En el coipo, ésto se produce a los 5 meses. La edad mínima en animales silvestres para el inicio de actividades reproductivas en ambos sexos se ubica en los 6 meses, con peso superior a 3.5 kg (Actis y cols., 1989; Willner y cols. 1979).
Ciclo estral:En términos generales, el ciclo estral del coipo, al igual que en otros animales, consiste en una serie de etapas sucesivas denominadas proestro, estro, metaestro y diestro. El coipo es un animal poliéstrico anual (muchos ciclos reproductivos en el año). Sus ciclos estrales se caracterizan por su gran variabilidad, pudiendo durar entre 20 y 60 días, con una media de 35.5 ± 10.8 días (Felipe y cols, 2001). En la Figura 6 se muestra el porcentaje de la duración total del ciclo correspondiente a cada estadío.
