Archivo para la categoría ‘ Temas

Neodarwinismo

Neodarwinismo

Teoría derivada del darwinismo que, apoyada en los avances científicos en materia de citología, bioquímica, genética, etc., niega la influencia del medio en la evolución de las especies y la herencia de los caracteres adquiridos, concediendo valor fundamental a las variaciones germinales que se originan por selección natural y se manifiestan por caracteres morfológicos o funcionales nuevos.

En definitiva, cualquier teoría evolucionista que mantenga las mutaciones aleatorias y la selección natural como principales mecanismos de la evolución estaría encuadrada dentro del Neodarwinismo o Teoría Neodarwinista. Éste sería el caso tanto de la Síntesis Moderna como de la Teoría del Equilibrio Puntado o Puntualismo que se comentan a continuación.

Desde: http://www.molwick.com

Teoría Sintética de la evolución y Puntualismo

Moderna teoría de la evolución que incorporaba los últimos avances de la ciencia en biología y genética. Si el Neodarwinismo inicial o Teoría Neodarwinista incorporaba explícitamente las variaciones aleatorias o mutaciones dentro de la población, la Teoría Sintética de la evolución incorpora las variaciones aleatorias o mutaciones de la información genética. Dicho mecanismo junto al de la selección natural producen la evolución en su conjunto.

La Teoría Sintética de la evolución, Síntesis Moderna o Síntesis Evolutiva surgió a mediados del siglo XX de las ideas de tres autores especializados en ramas diferentes de la evolución: Theodosius Dobzhandsdy en genética, Ernst Mayr en las especies de seres vivos y George G. Simpson en las grandes categorías de los organismos.

La diversificación surge lentamente, normalmente a través de cambios graduales, y proviene de la especialización. Estaría, por tanto, dentro de la corriente del Gradualismo, como la Teoría de Darwin.

Las diferencias importantes de la Teoría Sintética de la evolución con la Teoría de Darwin las podemos resumir en las siguientes:

Admite el cambio genético aleatorio como un mecanismo de la evolución importante, en adición al mecanismo de la selección natural.

Asume que los caracteres son heredados a través de los genes. Las variaciones de la población se deben a la presencia de múltiples variaciones de un gen.

Por último, supone que la especialización se debe, normalmente, a pequeños cambios aleatorios en la información genética.

Dicho de otro modo, la Teoría Sintética incorpora los aspectos relativos a la micro-evolución y supone que la macro-evolución es simplemente la acumulación de la micro-evolución.

No obstante la posición de la Teoría Sintética de la evolución, en la actualidad se sigue planteando la controversia debida al registro fósil respecto a los saltos evolutivos; sobre el cual no hay una clara postura dentro de la comunidad científica.

La corriente contraria se denomina Saltacionismo.

Se trata de las viejas posturas defendidas por el genético Richard Goldschmidt y el paleontólogo Otto Schindewolf de evolución a saltos. En la misma línea, más recientemente apareció la Teoría del Equilibrio Puntuado o Puntualismo debida a las aportaciones, desde la paleontología, de Niles Eldredge y Stephen Jay Gould en 1972; ésta incorpora la selección entre especies a la selección entre individuos darwiniana.

Aunque la Teoría de Darwin original se enmarca en el Gradualismo, en principio tampoco es totalmente contraria al Saltacionismo; es decir, tanto la Teoría Sintética o Síntesis Evolutiva como Teoría del Equilibrio Puntuado o Puntualismo pertenecen a lo que generalmente se conoce como Neodarwinismo.

Ya he manifestado en el título I la dualidad de la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida y separado sus aspectos filosóficos de sus aspectos científicos, por lo que es una teoría científica.

La definición, características y principales conclusiones de esta teoría evolucionista se encuentran expuestas en el título V de este libro online.

En relación con la discusión entre Saltacionismo y Gradualismo, la TGECV es una teoría que acepta y explica los saltos evolutivos como grandes y rápidos cambios de la estructura de la información genética para permitir un mayor desarrollo, normalmente nuevas especies. En otras palabras, los saltos evolutivos son consecuencia lógica de la evolución de los sistemas de impulso vital.

 

Visionarios, hechiceros, druidas… Lo único que tienen en común el puñado de personajes históricos o no que podrían reclamar el nombre de Merlín como propio es el carácter extravagante –cuando no sobrenatural– de sus biografías. El más famoso, el mago de las sagas artúricas, aparece mencionado por primera vez en el siglo XII, en la obra de Godofredo de Monmouth Historia Regum Britanniae. En ella, este eclesiástico inglés quiso recoger las vidas de los reyes británicos, desde Bruto de Troya, el legendario fundador de Gran Bretaña, hasta Caedwalla, que reinó entre 625 y 634. Monmouth también profundiza en la figura del sabio hechicero en Prophetiae Merlini y en Vita Merlini, un poema en el que es descrito como un profeta crispado por la locura. El autor había querido recuperar así parte de la memoria de Myrddin “el Montaraz”, en ocasiones también llamado Merlin Caledonensis –el escocés–, una especie de bardo-guerrero del siglo VI al que se refieren algunos antiguos poemas galeses y que, por supuesto, no tuvo nada que ver con la Tabla Redonda, sus caballeros, la búsqueda del Grial o la fortaleza de Camelot.

En estas composiciones se indica que Merlín –posiblemente, el nombre de Myrddin fue alterado por Merlin para que no se confundiera con la palabra francesa merde– enloqueció y adquirió el don de la profecía cuando vio derrotado a su señor Gwenddolau en la batalla de Arfderydd, un combate disputado según los Annales Cambriae, unas crónicas galesas escritas posiblemente a finales del siglo X, en el año 573. Desde entonces, Myrddin, convencido de que habían sido sus faltas las que habían provocado el desastre, vagaba atormentado por los bosques de Escocia.

La Historia Brittonum, una composición atribuida al monje galés del siglo IX Nennius –en la que, entre otras cosas, se mencionan las 12 batallas que sostuvo Arturo contra los sajones–, recoge otra fuente remota en la que podría inspirarse la figura de Merlín. Uno de los relatos se refiere a un joven sin padre llamado Ambrosius dotado de poderes proféticos que ayudó al rey Vortigern, al que, sin embargo, también atemorizaba. El monje llega a decir de este Ambrosius, que luego sería retomado por Monmouth en sus obras, donde ya lo nombra como Merlín, que se convertiría en “el gran rey de todos los reyes de la nación británica”.

Además, el manuscrito del siglo XV Lailoken y Kentigern sostiene una versión similar de la historia que recogen las viejas fuentes galesas. En ella, San Kentigern –también conocido como San Mungo, patrón de Glasgow– se encuentra en una zona desierta con un desharrapado vagabundo llamado Lailoken que afirma haber sido condenado por sus pecados a vagar en compañía de las alimañas, en concreto por haber sido la causa de todas las muertes ocurridas en una batalla. A cambio de recibir los sacramentos, Lailoken, en el que se reconoce la historia de Myrddin, profetiza al santo que moriría tres veces, cosa que, como no podía ser de otra forma, acabó cumpliéndose.

Abraham Alonso

Salvo excepciones, la cabeza crece hacia los 10 años de edad, momento en el que una gorra nos servirá para siempre. Ahora bien, hay que distinguir entre la región del cráneo que aloja el cerebro y la que se corresponde con el rostro, ya que crecen a ritmos distintos. En el recién nacido, el tamaño de la caja craneal no supera el 25% del que tendrá en edad adulta. A la edad de 7 u 8 años, habrá crecido hasta alcanzar el 95% de su dimensión final y el crecimiento cesa en la mayor parte de los niños antes de alcanzar la pubertad. La cara, sin embargo, crece más despacio, ya que completa su desarrollo en torno a la edad de 20 años, coincidiendo con el afloramiento de la muela del juicio. Éste es un dato que es de gran ayuda para los antropólogos cuando examinan una calavera.

física

física
La física (del griego, «naturaleza») actualmente se entiende como la ciencia de la naturaleza o fenómenos materiales. Estudia las propiedades de la materia, la energía, el tiempo, el espacio y sus interacciones (fuerza). Los sistemas físicos se caracterizan por:

  • Tener una ubicación en el espacio-tiempo.
  • Tener un estado físico definido sujeto a evolución temporal.
  • Poderle asociar una magnitud física llamada energía.

La física estudia por lo tanto un amplio rango de campos y fenómenos naturales, desde las partículas subatómicas hasta la formación y evolución del Universo así como multitud de fenómenos naturales cotidianos, caracterizados por cierta geometría o topología y cierta evolución temporal y cuantificados mediante magnitudes físicas como la energía.

 RAMAS PRINCIPALES
Para su estudio la física se puede dividir en tres grandes ramas, la Física clásica, la Física moderna y la Física contemporánea.

La Física clásica se encarga del estudio de aquellos fenómenos que ocurren a una velocidad relativamente pequeña comparada con la velocidad de la luz en el vacío y cuyas escalas espaciales son muy superiores al tamaño de átomos y moléculas.

La Física moderna se encarga de los fenómenos que se producen a la velocidad de la luz o valores cercanos a ella o cuyas escalas espaciales son del orden del tamaño del átomo o inferiores y fue desarrollada en los inicios del siglo XX.

La Física contemporanea se encarga del estudio de los fenómenos no-lineales, de la complejidad de la naturaleza, de los procesos fuera del equilibrio termodinámico y de los fenómenos que ocurren a escalas mesoscópicas y nanoscópicas. Esta área de la física se comenzó a desarrollar hacia finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Dentro del campo de estudio de la Física clásica se encuentran la:

  • Mecánica
  • Termodinámica
  • Mecánica ondulatoria
  • Óptica
  • Electromagnetismo: Electricidad | Magnetismo

Dentro del campo de estudio de la Física moderna se encuentran:

  • Relatividad
  • Mecánica cuántica: Átomo | Núcleo | Física química | Física del estado sólido
  • Física de partículas
  • Gravitación

Dentro del campo de estudio de la Física contemporánea se encuentran:

  • Termodinámica fuera del equilibrio: Mecánica estadística |Percolación
  • Dinámica no-lineal: Turbulencia | Teoría del Caos | Fractales
  • Sistemas complejos: Sociofísica | Econofísica | Criticalidad autorganizada | Redes complejas
  • Física mesoscópica: Puntos cuánticos
  • Nano-Física: Pinzas ópticas

Image    Image 

 HISTORIA
Desde la antigüedad las personas han tratado de comprender la naturaleza y los fenómenos que en ella se observan: el paso de las estaciones, el movimiento de los cuerpos y de los astros, etc. Las primeras explicaciones se basaron en consideraciones filosóficas y sin realizar verificaciones experimentales, concepto este inexistente en aquel entonces. Por tal motivo algunas interpretaciones “falsas”, como la hecha por Ptolomeo – “La Tierra está en el centro del Universo y alrededor de ella giran los astros” – perduraron cientos de años.En el Siglo XVI Galileo fue pionero en el uso de experimentos para validar las teorías de la física. Se interesó en el movimiento de los astros y de los cuerpos. Usando el plano inclinado descubrió la ley de la inercia de la dinámica y con el telescopio observó que Júpiter tenía satélites girando a su alrededor.

En el Siglo XVII Newton (1687) formuló las leyes clásicas de la dinámica (Leyes de Newton) y la Ley de la gravitación universal de Newton.

A partir del Siglo XVIII se produce el desarrollo de otras disciplinas tales como la termodinámica, la mecánica estadística y la física de fluidos.

En el Siglo XIX se producen avances fundamentales en electricidad y magnetismo. En 1855 Maxwell unificó ambos fenómenos y las respectivas teorías vigentes hasta entonces en la Teoría del electromagnetismo, descrita a través de las Ecuaciones de Maxwell. Una de las predicciones de esta teoría es que la luz es una onda electromagnética. A finales de este siglo se producen los primeros descubrimientos sobre radiactividad dando comienzo el campo de la física nuclear. En 1897 Thomson descubrió el electrón.
Durante el Siglo XX la Física se desarrolló plenamente:

En 1904 se propuso el primer modelo del átomo.
En 1905 Einstein formuló la Teoría de la Relatividad especial, la cual coincide con las Leyes de Newton cuando los fenómenos se desarrollan a velocidades pequeñas comparadas con la velocidad de la luz.
En 1915 Einstein extendió la Teoría de la Relatividad especial formulando la Teoría de la Relatividad general, la cual sustituye a la Ley de gravitación de Newton y la comprende en los casos de masas pequeñas. Planck, Einstein, Bohr y otros desarrollaron la Teoría cuántica a fin de explicar resultados experimentales anómalos sobre la radiación de los cuerpos.
En 1911 Rutherford dedujo la existencia de un núcleo atómico cargado positivamente a partir de experiencias de dispersión de partículas.
En 1925 Heisenberg y en 1926 Schrödinger y Dirac formularon la Mecánica cuántica, la cual comprende las teorías cuánticas precedentes y suministra las herramientas teóricas para la Física de la materia condensada. Posteriormente se formuló la Teoría cuántica de campos para extender la Mecánica cuántica de manera consistente con la Teoría de la Relatividad especial, alcanzando su forma moderna a finales de los 40 gracias al trabajo de Feynman, Schwinger, Tomonaga y Dyson, quienes formularon la Teoría de la Electrodinámica cuántica. Asimismo, esta teoría suministró las bases para el desarrollo de la Física de partículas.
En 1954 Yang y Mills desarrollaron las bases del Modelo estándar. Este modelo se completó en los años 70 y con él fue posible predecir las propiedades de partículas no observadas previamente pero que fueron descubiertas sucesivamente siendo la última de ellas el quark top. En la actualidad el modelo estándar describe todas las partículas elementales observadas así como la naturaleza de su interacción.

Galileo Galilei

Isaac Newton

Charles-Augustin de Coulomb

James Clerk Maxwell

Niels Bohr

Louis-Victor de Broglie

Marie Curie

Max Planck

Guglielmo Marconi

Henri Poincaré

Albert Einstein

Werner Heisenberg

Erwin Schrödinger

Lev Davidovich Landau

Richard Feynman

Enrico Fermi

José Antonio Balseiro 

 ESTRUCTURA DE LA FÍSICA
 Principales teorías

Mecánica clásica – Termodinámica – Mecánica estadística – Electromagnetismo – Relatividad especial – Relatividad generalMecánica cuántica – Mecánica cuántica relativista – Electrodinámica cuántica – Cromodinámica cuántica – Física molecular – Física del plasma – Física relativista

Teorías propuestas

Teoría del todo – Teoría de Gran Unificación – Teoría de las cuerdas – Criogenia – Teoría del Espacio Acelerado

 Image 

Conceptos

Materia – Antimateria – Partículas – Masa – Energía – Momento – Tiempo – Fuerza – Presión – Onda – Electricidad – Magnetismo – Temperatura – Entropía – Sistemas de unidades – Constantes físicas

Fuerzas fundamentales

Interacción gravitatoria – Interacción electromagnética – Interacción nuclear débil – Interacción nuclear fuerte

Campos de la Física

Astrofísica – Dinámica de fluidos – Física atómica – Física computacional – Física Electrónica – Física del estado sólido – Física molecular – Física nuclear – Física de partículas (o Física de Altas Energías) – Óptica – Sistemas complejos – Biofísica – Fisicoquímica – Física de la Tierra

Espectroscopia

A mediados del siglo XVII un joven científico inglés quería averiguar por qué veíamos las hojas de los árboles verdes, el cielo azul y el algodón blanco. Para ello miraba directamente al Sol con un solo ojo hasta que los colores cambiaban ante sus ojos. Se dedicó a ello con tanta dedicación que tuvo que encerrarse durante varios días en su habitación, totalmente a oscuras, hasta que dejó de ver miríadas de puntitos luminosos flotando ante sus ojos. Este inconsciente investigador era el gran Isaac Newton.

Años más tarde volvió a la carga, esta vez con algo más de precaución. Entonces, la teoría en boga en el círculo académico era que los colores eran una mezcla de luz y oscuridad. Había incluso una escala, que iba del rojo brillante, pura luz blanca con una cantidad mínima de oscuridad, hasta el azul apagado, paso previo al negro, que era la casi completa desaparición de la luz en la total oscuridad. A Newton no le convencía esta explicación: si se escribe con tinta negra sobre un papel blanco la escritura no aparece coloreada…

Newton comenzó a experimentar lo que se conocía como “el celebrado fenómeno de los colores”. Los científicos utilizaban el prisma para sus trabajos con los colores y pensaban que había algo en él que era el culpable de la coloración de la luz. Además, colocaban la pantalla sobre la que incidía la luz que salía del prisma muy cerca de él, de manera que lo que se veía era sólo un manchurrón de colores. Newton se dio cuenta que la clave estaba en separar la pantalla todo lo que pudiera del prisma. Y surgió el arco iris. Pero aún debía hacer un experimento crucial. A la pantalla donde llegaba la luz descompuesta en colores le hizo una pequeña rendija para que sólo la atravesara la luz verde y detrás puso otro prisma. Newton comprobó que la luz que salía de este segundo prisma no estaba coloreada, sino que era seguía siendo verde. Acababa de demostrar que la luz blanca no era otra cosa que una mezcla de colores y el prisma únicamente los separaba. En el caso del arco iris, las gotas de agua actuaban igual que un prisma.

En 1873 aparecía la segunda gran obra de la historia de la física –la primera, obviamente, son los Principios de Newton–: Tratado sobre electricidad y magnetismo, del escocés James Clerk Maxwell. En él justifica matemáticamente que la electricidad y el magnetismo no son más que dos caras de un mismo fenómeno y demuestra que se pueden generar ondas electromagnéticas. De hecho, la luz descompuesta por Newton no es más eso.

Los seres humanos solemos confundir las partes con el todo y en el caso de la luz así lo hacemos. Como nuestros ojos están diseñados para ver ciertas ondas electromagnéticas, creemos que la luz son sólo los colores del arco iris. Sin embargo hay muchos más “colores” que no vemos. Lo que nuestros ojos reciben es una pequeñísima parte de lo que se conoce como el espectro electromagnético, donde debemos incluir las ondas de radio, las microondas, los infrarrojos, el ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma. Todo lo que existe en el universo, desde el virus más pequeño a la galaxia más enorme, emite luz en alguno –o todos– de estos rangos.

¿Cómo los ordenamos? Los físicos usan la longitud de onda. Para entender lo que es imaginemos olas avanzando hacia la playa: la distancia entre dos crestas consecutivas es la longitud de onda. Teniendo en cuenta esto, los colores no son más que luz de distintas longitudes de onda y las ondas de radio serían las ondas electromagnéticas que tienen las longitudes de onda más largas –mayor distancia entre crestas– y los rayos gamma, las menores. Además la longitud de onda está relacionada con la energía que transporta la onda: cuanta mayor sea, menor es la energía. De este modo, la radiación gamma es la más energética de todo el espectro electromagnético. También hay diferencias significativas a la hora de generarlas. A medida que disminuye la longitud de onda debemos ir profundizando en la estructura de la materia para encontrar un fenómeno que la genere. Así, mientras que la luz visible es producto de transiciones entre las órbitas de los electrones más externos que giran en torno al núcleo atómico, la radiación gamma se produce por transiciones de protones y neutrones dentro del propio núcleo.

Hasta bien entrado el siglo XX la única información que disponíamos del mundo era la que nos llegaba de la parte visible del espectro electromagnético. Poco a poco fuimos siendo capaces de construir “ojos” capaces de “ver” en otras longitudes de onda y una nueva visión del mundo, hasta entonces inaccesible, apareció ante nuestros limitados ojos: la observación en onda radio y en rayos X y gamma nos ha descubierto un universo violento y explosivo, las microondas han cambiado nuestra vida cotidiana con hornos y móviles, los ultravioleta son utilizados por plantas y animales para resaltar sobre el entorno y por nosotros para el control de plagas de ciertos insectos.

El tamaño del Universo

Cuando nos dicen que el tamaño del universo visible es de 15.000 millones de años-luz o que nuestra galaxia tiene un diámetro de 100.000 años-luz no solemos ser conscientes de lo que significan esas distancias. Sabemos que es mucho, pero nos revelamos incapaces de estimar cuánto es ese mucho.

Para hacernos una idea, imaginemos que podemos contar en voz alta a una velocidad de cinco números por segundo. Una buena velocidad, sobre todo cuando nos toquen números como 1.234.564. Si no comemos, no dormimos, no vamos al baño…, si sólo nos dedicamos a contar los 365 días del año, las 24 horas del día, los 3.600 segundos de cada hora, tardaríamos en llegar a la cifra un billón… 6.000 años.

O lo que es lo mismo. Si cuando inventamos la escritura hubiéramos empezado a contar en una especie de gigantesca maratón numérica, ahora estaríamos llegando a la cifra un billón. Y la estrella más cercana se encuentra a más de 36 billones de kilómetros.

Para medir distancias tan grandes en astronomía se emplea el año-luz. Un año-luz es la distancia que viaja la luz en un año, que corresponde a casi nueve billones y medio de kilómetros. Eso significa que el tamaño de nuestra galaxia es de más de un trillón de kilómetros.

El mismo vértigo de cifras ocurre si empezamos a hablar de tiempo. Comparado con la duración de una vida humana, la vida de los diferentes objetos celestes es casi eterna. Nuestro universo existe desde hace unos 20.000 millones de años, nuestra galaxia desde hace 8.000 millones y el sistema solar desde hace 6.000. Como en las listas de las mayores fortunas del mundo publicadas por la revista Forbes, en el universo pocas cosas hay que bajen de los mil millones.

Si reflexionamos sólo un poquito nos daremos cuenta, además, de un detalle que difícilmente se nos puede escapar: si las distancias que nos separan de otras estrellas y galaxias son tan enormes y nosotros las vemos gracias a que recibimos su luz, que viaja a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, eso quiere decir que las estamos viendo no como son ahora, sino como lo eran en un pasado.

Por ejemplo, si una estrella está a ocho años-luz quiere decir que su luz tarda en llegar a nosotros ocho años, luego la estamos viendo tal y como era hace ocho años. De este modo, si nuestro Sol se apagara en este mismo instante, en la Tierra tardaríamos en enterarnos ocho minutos, que es el tiempo que tarda la luz en llegar aquí. O si, como ocurre en algunas galaxias, el centro de nuestra Vía Láctea estallase, tardaríamos 27.000 años en enterarnos. Podríamos vivir tranquilos en nuestra ignorancia del terrible cataclismo que, en cuanto llegase la onda explosiva a la Tierra, barrería la atmósfera de un plumazo.

Pero, claro, también puede ocurrir que el centro de nuestra galaxia haya explotado hace 27.000 años…

Vamos a detectar mentiras

Tardamos más tiempo en decir una mentira que en contar la verdad. Exactamente un 30% más, según acaba de demostrar un equipo de investigadores británicos. Para probarlo han utilizado el test TARA (siglas de Timed Antagonistic Response Alethiometer), que plantea a los sujetos una serie de cuestiones en la pantalla de un ordenador y analiza la velocidad de respuesta con un complejo algoritmo. Los más lentos en contestar son también los más embusteros.

Aiden Gregg, psicólogo de la Universidad de Southampton y creador de TARA, cree que las diferencias en la velocidad de respuesta se deben a que mentir requiere una actividad cognitiva más compleja que ser honestos. Y sugiere que este test podrá reemplazar a los actuales métodos para detectar mentiras que usan los criminalistas. “Los mentirosos habituales ya saben que las personas miran hacia otro lado o se tocan la nariz cuando mienten, por lo que han aprendido a controlar sus movimientos y mirar directamente a los ojos”, explica Gregg. Además está demostrado que los polígrafos, que miden cambios en la presión sanguínea o la temperatura corporal, pueden “acusar” de mentir a muchos inocentes.

Según los expertos, una persona normal dice tres mentiras en una conversación de diez minutos, a lo que hay que añadir un buen puñado de omisiones, faroles y exageraciones sin importancia. Sin embargo, los interlocutores solo detectan las trolas en un 54% de las ocasiones.

Desde: http://www.muyinteresante.es/index.php/salud/6413-vamos-a-detectar-mentiras

La ciencia de los besos

Besar es todo un arte, pero también tiene su propia ciencia. Se llama filematología, y las últimas investigaciones en esta disciplina revelan que intercambiar saliva nos ayuda a escoger la pareja más adecuada.

Según explicaba este fin de semana la neurocientífica Wendy Hill durante la reunión de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), las sustancias químicas que contiene la saliva nos ayudan a evaluar a una posible pareja para decidir si es la más idónea. Además, besarnos reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y aumenta los niveles de oxitocina, siempre y cuando besemos a la persona adecuada.

Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad Rutger y experta mundial en la biología del amor, también ha analizado el papel del beso, y asegura que “besar es un poderoso mecanismo de adaptación” presente en más del 90% de las sociedades humanas. Sin olvidar, añade, que “los chimpancés y los bonobos se besan, los zorros se lamen sus hocicos entre sí, las aves se picotean y los elefantes ponen sus trompas en las bocas de los otros miembros de sus manadas”.

En los humanos, el beso es fundamentalmente una cuestión química, según Fisher. La saliva masculina tiene testosterona y los hombres prefieren los besos húmeros porque “inconscientemente intentan transferir testosterona para provocar el apetito sexual en las mujeres”, según la experta. Además, este tipo de besos podría ayudarles a “medir los niveles de estrógenos femeninos de su pareja, para hacerse una idea de su grado de fertilidad”.

En cuanto a las mujeres, el beso les sirve para detectar el estado del sistema inmune de su posible pareja y saber “cuánto se cuida”.

Por otra parte, la antropóloga sostiene que existen tres sistemas cerebrales diferentes que evolucionaron en el Homo sapiens para permitir el aparejamiento y la reproducción. El primero es el deseo sexual alimentado por la testosterona, tanto en hombres como en mujeres. El segundo regula el amor pasional u obsesivo y parece estar vinculado a una actividad elevada de la dopamina, un estimulante natural. El tercero, que controla el apego y permite a una pareja permanecer unida suficiente tiempo como para criar hijos, está ligado a un nivel mayor de oxitocina. El beso, probablemente, permite que se estimulen esos tres sistemas, concluye Fisher.

Desde: http://www.muyinteresante.es/index.php/salud/46/6461-la-ciencia-de-los-besos